Texto 45

 El deseo persistía. 


Insistía de noche y de día, 

alterándole la piel, 

que sentía en cada poro.


Tenía para sí esa emoción.

No la compartía.

Incluso soñó con él.


Nada real lo superaría.

Su cuerpo quemaba.

Su sangre bullía.


Temblaba atravesada 

por una mirada 

que no le pertenecía.


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