Las palabras que escribo no me pertenecen.
Son fruto de un juego de mi mente, unido al hecho de ser y estar en este presente y lugar.
Si fuera otro u otra, en otra parte del planeta y en otra época, esas voces hablarían de un universo vivencial otro.
No me serían propias ni de mi otredad, serían extrañas a mí transitar; porque mi esencia es fugaz, inasible, impensable, inocua, ideal inalcanzable. Aire por atravesar.
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