En que momento nos pusimos espejos comparando nuestros cuerpos con otros, y añadiendo cálculos de mérito, cuando lo que juega es la herencia genética y poco más en el resultado que podemos mostrar.
Alardear de algo que no nos hemos currado.
Ser medidos por un mundo material.
Nuestros cuerpos no permanecerán.
Nuestras huellas quedarán.
Señales de lo que sembramos con nuestra humanidad.
Fuimos.
Somos.
Seremos ese eco diluido o perdido.
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