Despistada
Iba atravesando la ciudad sin parar atención, interiorizada en la rueda de sus pensamientos. Ni frío ni calor. Algún transeúnte la miró. Sonidos y quejas no oyó.
—No es posible. No puede ser. No…
Repetía en un latido perpetuo golpeando su mente.
Sus altas capacidades no le bastaban. La trataban de manera despectiva. O así lo vivía.
La temían.
Ser diferente era para ellos un estigma temido.
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