El monstruo soy yo.
No tengo garras ni venenos.
De hecho gusto.
Y mucho.
Me aplauden.
Me buscan.
Quieren ser como aparento.
Pero no saben de mis artimañas.
Desconocen la herrumbre de mi alma.
Confían.
Ilusos.
Me siguen al precipicio.
A la catástrofe.
Guardo silencio.
Otros usan las armas.
Destruyo.
Confisco.
Inundo.
Anego sus campos.
Les vendo falsas esperanzas.
Me alzo al piso más alto.
Desde allí diviso nubes que cubren miserias humanas.
Sus gentes me alaban.
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